En México, la tasa de desocupación actual se encuentra en 2.7% de la población económicamente activa, lo que la hace la segunda más baja entre las naciones integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este dato resalta un contraste significativo en comparación con el promedio del 4.9% de toda la organización, que incluye en gran parte a países desarrollados como Estados Unidos, Finlandia y Suecia. No obstante, esta cifra puede resultar engañosa, ya que no refleja la realidad del mercado laboral mexicano.
La desocupación se mide exclusivamente entre aquellos que buscan empleo de manera activa y que no trabajaron siquiera una hora en la semana previa a la encuesta. En México, muchos individuos sin un empleo formal participan en actividades informales para subsistir, lo que los clasifica como ocupados. Para tener una visión más clara del panorama laboral en el país, es fundamental revisar datos adicionales que el INEGI proporciona cada mes.
Los datos más recientes, correspondientes a junio de este año, revelan que el problema no es la escasez de empleo, sino la calidad de los mismos. Aproximadamente el 55% de los trabajadores está en el sector informal, lo que resulta en bajos ingresos y limitadas prestaciones sociales, además de impactar negativamente en la productividad global.
Un indicador importante que ilustra la deficiente calidad del empleo es la tasa de condiciones críticas de ocupación, que alcanzó un alarmante 38.5% en junio. Esto implica que, de cada diez trabajadores, cuatro se encuentran en circunstancias desfavorables, ya sean por desear trabajar más horas, recibir menos de un salario mínimo o laborar demasiadas horas sin la compensación adecuada.
Para medir la fuerza laboral, se considera también a los “disponibles para trabajar”, es decir, quienes no están en búsqueda activa de empleo, pero aceptarán una oferta si surge. En junio, se contabilizaban 1.8 millones de desocupados, mientras que 4.7 millones se mostraban dispuestos a aceptar un trabajo.
Así, el verdadero reto que enfrenta México no es tanto el desempleo como las condiciones laborales que predominan. Esta diferencia entre una tasa de desocupación inferior al 3% y el hecho de que más de cuatro de cada diez trabajadores se encuentren en condiciones críticas resalta la urgencia de incrementar la inversión y fomentar el crecimiento económico. Sin reformas significativas que promuevan la contratación formal, la brecha entre cifras alentadoras y la dura realidad del empleo en el país continuará expandiéndose.
