La publicación de Una Investigación sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones de Adam Smith hace 250 años continúa siendo objeto de estudio. Aunque Smith no se veía a sí mismo como un economista en el sentido actual, su obra cimentó los pilares del pensamiento económico contemporáneo. En su papel como profesor de filosofía moral y funcionario en aduanas, introdujo el concepto de “La Mano Invisible”, que ilustra cómo el mercado se encarga de regular los deseos y necesidades humanas, anticipando así la Revolução Industrial y el crecimiento económico en las naciones anglosajonas.
A pesar de su influencia, algunas de las previsiones de Smith, como la rápida solución a las “dificultades presentes en las colonias británicas de Norteamérica”, no se concretaron. Aunque la lectura de La Riqueza de las Naciones puede ser compleja, se ve enriquecida por su obra Teoría de los Sentimientos Morales y el análisis de sus cartas, en las que argumenta que la prosperidad se basa en “Paz, impuestos simples y una administración tolerable de la justicia”.
En primer lugar, la paz es un aspecto esencial. Durante períodos de conflicto, la supervivencia se prioriza sobre el bienestar material. Un empresario en México, al discutir su negocio, decidió no expandirse debido al temor de la delincuencia organizada, evidenciando cómo la inestabilidad influye en las decisiones económicas. Además, la comparación con las grandes petroleras que operan en áreas de riesgo pone en relieve que la falta de un estado de derecho lleva al colapso de la civilización.
En segundo lugar, la simplicidad en la estructura fiscal. Smith no abogaba por tasas impositivas bajas, sino por un sistema que facilite la formalidad en los negocios. Economistas actuales, como Luis de la Calle, afirman que en México la complejidad burocrática impide el crecimiento y propicia la extorsión, mientras que la economía informal se beneficia de condiciones más accesibles para operar.
Finalmente, es crucial contar con una “administración tolerable de la justicia”. Un sistema judicial que permite que los culpables queden libres y que los inocentes sean encarcelados desincentiva la inversión. En tales circunstancias, el capital se transforma en un riesgo, alimentando a una economía criminal que actúa al margen de la ley, lo que puede explicar el crecimiento de estos negocios en contextos adversos.
El verdadero camino hacia el desarrollo de México no está en la creación de zonas económicas especiales ni en la entrega de subsidios, sino en restaurar la paz, simplificar el sistema impositivo y asegurar un sistema judicial eficiente. Aplicando estos principios, el país tendría la posibilidad de avanzar hacia un futuro más próspero, incluso en sus regiones más empobrecidas.
