Con el aumento de la demanda energética en México, la eficiencia energética se ha vuelto esencial para el desarrollo económico del país. Esta no solo es considerada una inversión que puede incrementar la competitividad de las empresas, sino que también destaca la necesidad de disminuir las emisiones de CO2, contribuyendo a los objetivos climáticos a nivel global.
Con la creciente presión sobre la infraestructura eléctrica nacional, la eficiencia energética ha pasado de ser una opción en la responsabilidad social corporativa a ser una prioridad tanto regulatoria como de seguridad nacional. La Ley de Planeación y Transición Energética (LPTE), que comenzó a regir en 2025, obliga a los grandes consumidores de energía a gestionar su uso de manera eficiente, lo que subraya la urgencia de esta transformación.
Normativas y el Papel de la CONUEE
La Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) ha sido fundamental en esta iniciativa, creando estándares obligatorios para productos. La regulación reciente otorga a la CONUEE poderes para inspeccionar y sancionar, garantizando que las instalaciones industriales optimicen su consumo energético.
Ventajas de la Certificación ISO 50001
Aunque la normativa no exige una certificación formal ISO 50001, promueve la creación de un Sistema de Gestión de Energía (SGEn) que se alinea con este estándar. Las empresas que deciden adoptar dicha certificación pueden disfrutar de importantes ahorros operativos, reduciendo costos de energía entre un 5% y un 30% en un periodo de 3 a 5 años. Además, los fabricantes internacionales prefieren proveedores que cumplen con estándares ambientales, lo que suma valor estratégico.
Desafíos para la Implementación
No obstante las ventajas, existen desafíos para la adopción de la ISO 50001 en México. Los elevados costos iniciales y la escasez de capital a menudo estancan los esfuerzos de las empresas para priorizar inversiones en eficiencia energética, las cuales suelen tener tiempos de recuperación más prolongados en comparación con el aumento de la capacidad de producción.
Además, hay una falta de mano de obra calificada en los protocolos de medición y verificación requeridos. Muchas empresas no cuentan con la infraestructura necesaria para mantener los estándares exigidos, lo que implica la necesidad de invertir recursos que son limitados.
Por último, las resistencias culturales y organizativas también representan un reto considerable. La ausencia de apoyo por parte de la alta dirección y la fragmentación entre áreas dificultan el establecimiento de una cultura que valore la eficiencia energética.
Para afrontar estos desafíos, empresas como Enegence están brindando soporte a la industria mexicana con las herramientas necesarias para implementar y operar Sistemas de Gestión Energética (SGEn), así como para realizar auditorías conforme a la norma ISO 50001, facilitando así el desarrollo de estrategias eficientes y el cumplimiento de las normativas energéticas.
