Frente a la intensificación de los desafíos globales, México se encuentra en una encrucijada crucial para su desarrollo y bienestar: su competitividad. En un contexto de reconfiguración de las cadenas de suministro, modernización del T-MEC y creciente competencia internacional por inversiones, el país debe hacer un esfuerzo urgente para fortalecer su capacidad competitiva, generando así oportunidades laborales de calidad y un crecimiento sostenible.
El informe anual sobre competitividad del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD) recientemente publicado clasifica 70 economías usando 341 indicadores, tanto cuantitativos como cualitativos. A partir de este análisis, México ocupó el puesto 62, lo que pone de relieve la necesidad de abordar con urgencia los factores que afectan su competitividad nacional, evidenciado por un descenso desde el puesto 55 en 2025.
Este retroceso es preocupante y sugiere que México está cediendo terreno frente a otras economías. Para cambiar esta situación, el IMD ha señalado cinco áreas prioritarias que deben ser atendidas:
- Fortalecer la colaboración entre el gobierno federal, gobiernos estatales y el sector productivo para implementar iniciativas clave.
- Reforzar el entorno de negocios y la certeza jurídica para atraer inversiones.
- Fomentar una economía más productiva mediante la innovación y la mejora en la eficiencia operativa.
- Alinear la formación del talento con las expectativas del mercado laboral.
- Desarrollar cadenas de valor locales y optimizar la infraestructura en áreas como energía, logística y digitalización.
Aunque estos desafíos no son nuevos, es fundamental comprender su interconexión. La confianza generada por instituciones competentes estimula la inversión, lo que a su vez incrementa la productividad. El verdadero reto está en integrar estos componentes en una política de Estado cohesiva que pueda llevar a cabo estrategias efectivas.
En el ámbito empresarial, la ejecución eficiente de una estrategia es crucial, al igual que para un país. Pilares como la productividad, el desarrollo del talento y la inversión en infraestructura son esenciales. La conclusión principal del informe subraya que México necesita no solo reconocer su caída en el ranking, sino también elaborar y poner en práctica una estrategia nacional de competitividad a largo plazo, centrada en impulsar la inversión y la productividad para fomentar un crecimiento económico sostenible.
