En medio de la pasión general por el fútbol, economistas suelen debatir en redes sociales sobre el ingreso ajustado por paridad de poder adquisitivo (PPA) entre México y Argentina. Estas discusiones a menudo intentan convertir rivalidades deportivas en análisis económicos. Aunque las mediciones varían cada año, Argentina habitualmente presenta resultados más altos en estos indicadores.
Por ejemplo, en Buenos Aires, se observa que la carne tiene precios accesibles, mientras que las camisas son más caras, en parte por la protección de una marca local. En contraste, los consumidores en México ajustan sus hábitos: si los precios de la carne son elevados, optan por alternativas como el huevo. Aunque las camisas pueden ser caras, hay disponibles opciones importadas en descuento, lo que pone de manifiesto las distintas aperturas económicas que a menudo no son reflejadas en las cifras de PPA.
Un hallazgo importante del IMCO revela que el impacto de emigrar no solo depende del país de destino, sino también de la ciudad elegida y de la productividad individual. Un estudio reciente del NBER, realizado por economistas de UCSD y Northwestern, investiga cómo la mudanza a ciudades específicas influye en los salarios, utilizando información de LinkedIn. Los resultados son tan interesantes que incluso The Economist ha desarrollado una herramienta interactiva para facilitar su exploración.
Por poner un ejemplo, en la Ciudad de México, los salarios ajustados por PPA son, en promedio, un 38% menores que en otros países. Las estadísticas son especialmente sorprendentes en Guadalajara y Monterrey, donde las caídas alcanzan hasta el 40%. Elementos como el costo de vida y la congestión urbanística también contribuyen a estas desigualdades.
Un profesional bien remunerado en Monterrey que se traslada a Shanghai podría ver un incremento salarial del 52% ajustado por PPA, mientras que desplazarse a Bangalore podría conllevar una disminución del 19%. En Toronto, el aumento esperado podría ser del 220%, y en San Francisco, una asombrosa cifra del 425%.
Es fundamental proceder con cautela en las comparaciones salariales. Si un empleado de una empresa de gran valor se muda a otra de menor valor en una ciudad altamente productiva, los resultados pueden resultar confusos y requerir ajuste. Los investigadores del estudio sugieren que entre el 45% y el 73% de las variaciones salariales al trasladarse dentro del mismo país se explican por el lugar de residencia. Este efecto se intensifica al cruzar fronteras, aunque su cuantificación exacta es un desafío.
A nivel nacional, ha habido un considerable debate sobre los posibles efectos de la eliminación del TMEC en México. En un artículo reciente de El Financiero, el Dr. Santiago Levy subrayó que este tratado comercial no asegura prosperidad por sí solo. En lugar de depender de soluciones predefinidas, es crucial centrarse en la productividad.
Incrementar la asignación de capital por trabajador es una forma efectiva de mejorar la productividad laboral, sobre todo en áreas urbanas donde se manifiestan estas deficiencias. La falta de infraestructura y el escaso compromiso de las empresas en invertir en sus empleados son cuestiones clave para abordar este reto. La coordinación de inversiones a niveles federal, estatal y municipal es esencial, así como la protección de derechos de propiedad y la seguridad pública, que alientan la acumulación de capital y, en consecuencia, la productividad.
Mientras se discuten las recomendaciones de expertos como Mazzucato, esto debe considerarse apenas como uno de varios pasos hacia una estrategia integral. Para una investigación más profunda sobre el tema, se sugiere revisar el documento “The Global Value of Cities”, trabajo de NBER No. 34503, que proporciona perspectivas valiosas.
