Conforme la economía global enfrenta retos complejos, el concepto de tasa neutral de interés, que se refiere al equilibrio en la política monetaria, cobra importancia. Esta tasa, identificada teóricamente como r*, no es un valor constante; su determinación requiere un análisis detallado. Según el Banco de México, en 2016, el rango de la tasa neutral estaba entre 1.7% y 3.3%, con un punto medio de 2.5%. En la actualidad, este intervalo se ha ampliado a 1.8% – 3.6%, teniendo un centro en 2.7%.
Recientemente, se finalizó un ciclo de relajación monetaria que logró estabilizar la tasa real ex ante en la parte media de este rango. Finamex estima que a principios de 2024, con una tasa real ex ante alrededor del 7.4%, la política monetaria sería considerada restrictiva, con una probabilidad aproximada del 99%. No obstante, tras haber realizado 475 puntos base de recortes, la tasa real ahora ronda el 2.7%, lo que provoca que esta probabilidad caiga a cerca del 50%, evidenciando así una mayor incertidumbre sobre la postura monetaria actual.
La incertidumbre actual proviene de dos fuentes principales. En primer lugar, existe la dificultad de medir la tasa neutral, ya que su inferencia se realiza mediante modelos que pueden ofrecer resultados amplios y sujetos a nuevas informaciones. Desde 2002, expertos como Orphanides y Williams han alertado que los errores persistentes en la estimación de r* impactan directamente la tasa de política monetaria. En segundo lugar, la dinámica de la economía global influye en esta referencia, afectada por aspectos como la demografía y el volumen de la deuda pública. Estudios recientes indican que un aumento de diez puntos en la relación deuda/PIB podría elevar r* entre 16 y 31 puntos base.
En el ámbito mexicano, el crecimiento potencial se sitúa cerca del 2%, contribuyendo apenas con 1.3 puntos porcentuales al promedio de 2.7%. Factores como el riesgo país, la oferta de activos seguros y las tasas reales a nivel global son también determinantes. Investigaciones independientes sugieren que la estimación de r* es de 2.7%, pero dentro de un rango que va de 1.4 a 5.2%, lo que pone de manifiesto la falta de consenso sobre esta métrica.
Ante esta variabilidad, están surgiendo nuevos enfoques metodológicos que integran la incertidumbre en la valoración de la tasa neutral. Zaman, por ejemplo, sugiere considerar la postura monetaria como una probabilidad en lugar de compararla con un valor fijo, lo que podría ofrecer información más relevante en contextos con elevada incertidumbre.
A partir de estos hallazgos, el futuro de la política monetaria de Banxico dependerá de la posición real de la tasa neutral. La evaluación sobre los posibles recortes dependerá significativamente de si la tasa neutral se sitúa en el extremo inferior o superior del rango establecido. A medida que los mercados y la economía continúan en un estado fluctuante, resulta fundamental que los tomadores de decisiones mantengan flexibilidad y adapten sus estrategias a las condiciones cambiantes, similar a una brújula que requiere correcciones y actualizaciones constantes.
